De mudanza
Terminando un libro y escribiendo artículos por las mañanas; montando muebles de Ikea y comprando sábanas por las tardes. Cientos de ideas en la recámara, a la espera de tiempos más tranquilos. Y mientras tanto, a la orilla del mar...
Terminando un libro y escribiendo artículos por las mañanas; montando muebles de Ikea y comprando sábanas por las tardes. Cientos de ideas en la recámara, a la espera de tiempos más tranquilos. Y mientras tanto, a la orilla del mar...
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Jesús S.
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4:14 p. m.
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Tags: música
Paleo-future es un blog dedicado a todos aquellos futuros imaginarios que nunca llegaron a materializarse.
Cada sociedad proyecta sus aspiraciones, sus prejuicios y sus miedos en las predicciones que realiza sobre el futuro. También plasma en ellas sus ideales estéticos, a veces con una libertad inusual (la lejanía de lo representado lo justifica todo), dando lugar a imágenes tan curiosas como las que acompañan este post. Los futuros imaginarios son un magnífico retrato de la época en la que se originan.
Tras profundizar un poco en los contenidos de Paleo-future, uno podría concluir que hay que cuidarse mucho de imaginar el futuro: las predicciones rara vez se cumplen, y a tan sólo unos años vista la ingenuidad de este tipo de planteamientos acaba resultando evidente.
Pensándolo un poco más, ¿a quién le importa si las predicciones se acaban cumpliendo o no? Aun en un plano imaginario, los viejos futuros errados han terminado teniendo su propia existencia, y a los habitantes de este futuro real que llamamos presente nos encanta explorarlos. Sigamos creando futuros sin pudor, aunque sólo sea para deleite de los lectores de los siglos venideros.
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Jesús S.
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11:28 a. m.
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"La fe que otros ponen en lo que no se ve, yo la pongo en lo que se puede tocar y mirar. Mis dioses moran en templos hechos con manos, y dentro del círculo de la experiencia real se perfecciona y completa mi credo: acaso se complete demasiado, porque como todos los que han puesto su Cielo en esta tierra, he hallado en él no sólo la hermosura del Cielo, sino también el horror del Infierno. Cuando pienso en la Religión, pienso que me gustaría crear una orden para los que no creen: la Cofradía de los Huérfanos se podría llamar, y allí, en un altar sin ninguna vela encendida, un sacerdote, en cuyo corazón la paz no tuviera asilo, podría celebrar con pan sin bendecir y un cáliz vacío de vino. Todo para ser verdad ha de hacerse religión. Y el agnosticismo ha de tener su ritual lo mismo que la fe. Ha sembrado sus mártires, debería cosechar sus santos, y alabar a Dios todos los días por haberse ocultado a los ojos de los hombres. Pero, ya sea fe o agnosticismo, no puede ser nada exterior a mí. Sus símbolos los tengo que crear yo. Sólo es espiritual lo que hace su propia forma. Si no encuentro su secreto dentro de mí, nunca lo encontraré. Si no lo tengo ya, no vendrá a mi jamás."
En las amargas páginas de De Profundis, Oscar Wilde nos dejó algunas de las más bellas palabras que se han escrito sobre religión. Veo en ellas una invitación a celebrar la vida como el más sagrado de los rituales: un ritual ajeno a dogmatismos, imposiciones o miedos irracionales. En estos últimos días se han vertido ríos de tinta sobre la iglesia, y con razón. Iba a escribir algo sobre el tema, pero luego he pensado que no era realmente necesario. Que no iba a convencer a nadie. Que tener que tratar ciertas cuestiones a estas alturas es algo que mueve más a la pereza que a la indignación. Mejor sigo citando a Wilde:
"¡Hay algo tan único en Cristo! Claro está que, así como hay falsos amaneceres antes del amanecer, y días de invierno tan llenos de súbito sol que engañan al sabio croco y le hacen malbaratar su oro antes de tiempo, y hacen que algún pájaro tonto llame a su compañera para construir en ramas peladas, así también hubo cristianos antes de Cristo. Eso lo deberíamos agradecer. Lo desdichado es que no haya habido ninguno desde entonces."
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Jesús S.
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5:41 p. m.
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Tags: literatura, razón y mística
Qué mejor manera de comenzar el año que con un pedacito de felicidad en forma de canción: Chinese translation, de M. Ward.
El video es una pequeña joya firmada por Joel Trussell y Eric Johnson. Lo encontré en Drawn!
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Jesús S.
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6:35 p. m.
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1) Papá Noel me trajo un precioso libro en blanco, encuadernado a mano. Tengo guardado por ahí algún que otro cuaderno en blanco, comprado o preparado cuidadosamente por algún ser querido. Siempre me da miedo estropear estos cuadernos con escritos inútiles o dibujos fallidos. Este temor puede derivar, al menos en parte, del abuso del ordenador: uno se acostumbra a modificar, borrar, cortar, pegar, corregir los textos o las imágenes a golpe de ratón, hasta que adquieren más o menos la forma deseada. Sobre el papel, cada palabra, cada trazo, cada acto es definitivo. Hay algo de vértigo en esa idea. En esto, escribir en un cuaderno se parece a la vida.
En el fondo, el miedo al papel es una consecuencia directa de mi inseguridad. Una vez comencé a escribir en uno de estos cuadernos. Cada vez que revisaba un texto y llegaba a la conclusión de que no era lo suficientemente valioso, arrancaba las hojas. Al cabo de un tiempo me di cuenta de que al cuaderno sólo le quedaban un puñado de páginas. Las que tenían algo escrito sólo estaban esperando una futura e inclemente revisión; un poco más tarde, inevitablemente, las páginas todavía en blanco correrían la misma suerte.
El cuaderno es, como apuntaba, una metáfora de la vida. Una metáfora algo tonta, o cursi, quizá demasiado fácil; pero aún así efectiva. Podría eliminar de mi vida aquellos días que no considero perfectos, arrancar el recuerdo de mis actos como si fueran hojas. Si soy excesivamente severo, al final me quedaría tan solo con las tapas del cuaderno. La vida es necesariamente imperfecta, sucia, llena de borrones, tachones. Uno va aprendiendo a valorar todas esas incorrecciones como la materia prima que da forma a nuestras horas. El error (su acumulación) es necesario para que, de vez en cuando, surja un destello de perfección. No es un secreto el hecho de que, a menudo, un error fortuito encierra una mayor belleza, una mayor felicidad, que la más perfecta ejecución de una idea. La propia noción de lo perfecto comienza a parecerme algo sospechosa.
Digo todo esto para justificarme o para animarme: voy a empezar a utilizar los cuadernos, y no voy a arrancar las páginas. A uno le gustaría que la metáfora funcionase también de forma inversa: que cambiar la actitud ante la hoja de papel significase cambiar la actitud ante la vida. Las navidades son fechas propicias para imaginar grandes cambios y hacer promesas absurdas; por tanto, será mejor no dejarse llevar en exceso por lo simbólico, y centrarse en lo inmediato: tengo los lápices, los rotuladores, y he comprado un bote de goma arábiga... Estoy listo para mancharme.
2) La goma arábiga es para hacer collages. Recortar y pegar, como en el colegio. A veces encuentro por ahí imágenes o cosas que me atraen y que me apetecería conservar, o darles un nuevo sentido. Me gusta, por ejemplo, el cuaderno de Camilla Engman:
3) Recuerdo que en mi casa, cuando era pequeño, había goma arábiga y tinta china. Las utilizaban mis hermanos. Hay algo realmente magnífico en esos nombres: el propio acto de dibujar o de pegar adquiere connotaciones de viaje a lugares remotos.
Creo que voy a comprar un bote de tinta china. Quizá pueda adoptar a un mono de la tinta:
"Este animal abunda en las regiones del norte y tiene cuatro o cinco pulgadas de largo; está dotado de un instinto curioso; los ojos son como cornalinas, y el pelo es negro azabache, sedoso y flexible, suave como una almohada. Es muy aficionado a la tinta china, y cuando las personas escriben, se sienta con una mano sobre la otra y las piernas cruzadas esperando a que hayan concluído y se bebe el sobrante de tinta. Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo."
(Wang Ta-Hai, 1791; tomado de "El libro de los seres imaginarios" de Borges y Margarita Guerrero)
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Jesús S.
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11:27 a. m.
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Tags: espejismos, literatura
Se va yendo, lentamente, el otoño; tras de él queda un rastro agridulce: hubo momentos buenos, pero también muchas horas muertas y una pesada capa de melancolía que lo cubría todo. Si tuviera que rescatar una única cosa de todo lo sucedido en estos meses, me quedaría con los fines de semana pasados en París con mi querida Martita.
Me quedo con las cenas que preparaba Martita en su buhardilla de 10 metros cuadrados, y que me reconfortaban después de más de siete horas de autobús; pero también con los paseos nocturnos por Sant Germain, los escaparates de Le Marais, la pequeña librería española, las tartas de chocolate en Au Lys d'Argent, ese vino "luchador"...
Hago mías las palabras de Zach Condon, el cantante y alma del grupo Beirut: "Once we got there, we kept trying to go to other places, but we didn't feel like traveling so much as being in Paris".
... pero a esa sensación de viaje, de descubrimiento continuo, de lugar inagotable, hay que sumarle un aire de familiaridad, extrañamente acogedor.
Las fotos las pone Martita; la música, claro está, Beirut.
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Jesús S.
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7:17 p. m.
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Tags: espejismos, fotografía, memorias, música
Vía Pitchfork, reencuentro una magnífica página web dedicada a John Cage: Indeterminacy. La descubrí hace tiempo, me fascinó, y luego la olvidé. Podría haberla guardado en la carpeta de favoritos, pero probablemente su destino hubiera sido el mismo: casi nunca reviso los favoritos; cuando se acumulan demasiados, borro la lista.
Eddie Kohler, responsable de Indeterminacy, explica el contenido de la página:
"John Cage was an American composer, Zen buddhist, and mushroom eater. He was also a writer: this site is about his paragraph-long stories – anecdotes, thoughts, and jokes. As a lecture, or as an accompaniment to a Merce Cunningham dance, he would read them aloud, speaking quickly or slowly as the stories required so that one story was read per minute.
This site archives 190 of those stories. Each story is spaced out, as if it were being read aloud, to fill a fixed area. If you like, you can also read them aloud at a rate of one a minute."
Un ejemplo:
A young man in Japan arranged his circumstances
so that he was able to travel to a distant island
to study Zen with a certain Master for a
three-year period. At the end of the three
years, feeling no sense of accomplishment,
he presented himself to the Master and
announced his departure. The Master said,
“You’ve been here three years. Why don’t
you stay three months more?” The student agreed,
but at the end of the three months he still
felt that he had made no advance. When he
told the Master again that he was leaving,
the Master said, “Look now, you’ve been here
three years and three months. Stay
three weeks longer.” The student did, but
with no success. When he told the Master
that absolutely nothing had happened, the
Master said, “You’ve been here three years,
three months, and three weeks. Stay
three more days, and if, at
the end of that time, you have not
attained enlightenment, commit
suicide.” Towards the end of the
second day, the student was enlightened.
En su conjunto, las historias forman un curioso collage de filosofía zen, teoría musical, micología, anécdotas y recuerdos, todo ello regado con el sentido del humor y la vitalidad desbordante de Cage. Su lectura no sólo nos permite conocer la atractiva personalidad de uno de los compositores más influyentes del siglo XX, también nos ayuda a interpretar y entender su obra musical. La página está diseñada de tal forma que las historias se muestran aleatoriamente (no podía ser de otra forma); pulsar el botón para que aparezca la siguiente historia se puede convertir en una tentación difícilmente evitable, casi una adicción.
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Jesús S.
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11:21 p. m.
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Tags: literatura, razón y mística
Ya no es noticia que Amazon haya sacado al mercado un lector de e-books: para cuando alguien lea este post, este hecho estará sepultado por una o dos toneladas de información más reciente. Pero a mí, en realidad, poco me interesa la actualidad del asunto; ni siquiera me llama la atención el nuevo cachivache. Simplemente voy a aprovechar la coyuntura para darle otra vuelta de tuerca al asunto del futuro del libro (quizá a estas alturas deberíamos hablar más bien del presente del libro), y de paso poner unos cuantos enlaces pendientes que tenía medio olvidados.
¿Por dónde empezar? Cabe preguntarse en primer lugar cuál es el sentido de diseñar un trasto para leer libros, cuando el formato tradicional parece gozar de plena salud, y más aún, cuando las supuestas ventajas que pueda ofrecer la tecnología (es más ecológico, puedes descargar inmediatamente una obra allí donde estés) difícilmente compensan el notable desembolso que debe hacer el usuario. Una aclaración necesaria: yo no puedo dar una opinión totalmente objetiva sobre este asunto: me gusta el libro como objeto, no sólo como medio para transmitir información, y pienso que una pantalla nunca podrá igualar las sensaciones (visuales, táctiles, incluso olfativas) que proporciona una cuidada edición en papel: sensaciones que complementan y amplifican maravillosamente el mismo placer de la lectura. Lo que sí puedo hacer es intentar asumir una postura más fría, y analizar la sustitución tecnológica del papel impreso desde un punto de vista estrictamente utilitario. Para ello, partiré de mi propia experiencia laboral. En mi rutina diaria, me veo obligado a manejar multitud de informes, documentos y artículos científicos a los que accedo a través de internet. Soy el primero en reconocer la increíble ventaja que nos proporciona la tecnología para obtener de forma inmediata toneladas de información que antes estaba fuera de nuestro alcance (a menudo me pregunto cómo podía trabajar o investigar la gente antes de toda esta revolución de las redes). Pero una vez que llega el momento de trabajar con los documentos cosechados y, sobre todo, después de haber seleccionado los textos que realmente hay que analizar a fondo... entonces llega el turno de la impresora, de la grapadora y de los lápices. Uno imprime los documentos en cuestión; y luego los subraya, a veces con varios colores, y hace anotaciones en los márgenes y esquemas en el reverso, coloca señaladores adhesivos, dibuja inmisericordes exclamaciones o interrogaciones sobre el texto: en definitiva, un servidor tortura el documento en papel hasta que extrae de él hasta el último dato relevante, y luego lo guarda, coloreado, exhausto y malherido, en el archivador, por si hubiera que repetir el procedimiento en un futuro. No soy el único que actúa así: veo que mis compañeros mantienen la misma dinámica de trabajo. La conclusión a la que llego es la siguiente: tanto si se trata de la lectura por placer como de la lectura por motivos de trabajo, leer conlleva un proceso físico, indisociable del proceso intelectual, y en este sentido, las cualidades físicas que aporta el papel no son superadas, por el momento, por ningún formato digital.
Avancemos algo más en nuestra reflexión sobre las relaciones entre mensaje y formato. A menudo se establece una dicotomía entre la eficiencia y frialdad asociada a los nuevos medios de transmisión de información, y la componente estética, sensual e incluso sentimental que parece indisociable del aparentemente menos funcional soporte físico del libro. Pero la realidad no es tan simple. Cualquiera que haya navegado lo suficiente por la blogosfera habrá descubierto que la red siente una particular fascinación por los libros, sobre todo por las ediciones ilustradas, los volúmenes antiguos o los libros de artista; es decir, por aquellas obras donde la forma importa al menos tanto como el contenido. Algunos de los más exquisitos blogs de toda la red están dedicados exclusivamente a esta temática; baste citar los insignes Bibliodissey y Giornale Nuovo (cuya aventura acabó, tristemente, hace poco), o el magnífico Books by its cover; otros muchos blogs, entre los cuales se encuentra este que el lector tiene ante sus ojos, publican con cierta frecuencia posts dedicados a libros curiosos o antiguos. Pongamos un ejemplo práctico de esta tendencia: ¿cómo, si no es a través de la red, podríamos tener acceso hoy en día a una obra tan rara y fascinante como "The Snauters: Form and Life of the Rhinogrades", publicado en los años cuarenta por el inexistente naturalista alemán Harald Stümpke (en realidad, un profesor de zoología llamado Gerolf Steiner)?
Hemos de agradecer a Curious Expeditions la información que proporciona sobre esta pequeña obra maestra de la pseudociencia, y al autor de Forbidden Music el haberse tomado el tiempo necesario para escanear y subir varias páginas de la misma a su cuenta de Flickr. Es, como decimos, sólo un ejemplo de cómo la pantalla, por fría que sea, es a veces el único medio que nos permite gozar de ciertos placeres bibliófilos, difícilmente accesibles de otra forma.
Los libros, por tanto, a veces se transforman en posts. Pero más curioso es, si cabe, cuando ocurre el proceso opuesto: y es que a veces los posts acaban dando lugar a un libro. Si el libro salta al formato digital para salir del olvido de las estanterías y las vitrinas, el blog se vierte al formato físico para evitar que su contenido se pierda para siempre en la incesante y voraz marea de la red. Porque el ritmo que impone la blogosfera es el de la novedad continua, aun a costa de que multitud de artículos y reflexiones valiosas caigan en el olvido casi inmediatamente después de salir a la luz. Como dijo alguien, un blog es una conversación, y como en una conversación, las palabras se las lleva el viento... o en su caso una avalancha de feeds. La cuestión es que los seres humanos tenemos una cierta necesidad de que lo que hacemos perdure en el tiempo, quizá para paliar la dolorosa fugacidad de nuestra existencia, y puestos a dejar una huella en el mundo, nada mejor que recurrir al viejo recurso del libro. Un buen ejemplo de esto es el libro de BLDGBLOG, cuya aparición está prevista para 2009; sería una pena que tantas y tan interesantes reflexiones sobre la arquitectura, el paisaje y la ciudad (y sobre muchas otras cosas) se perdieran en el inmenso océano de la red...
Para terminar de rizar el rizo, un último apunte: otro blog que ha decidido dar el salto al formato impreso es el ya mencionado Bibliodissey. ¿No es magnífico que un blog dedicado a la recopilación de ilustraciones, grabados y manuscritos digitalizados y dispersos por la red (y en su mayoría difícilmente accesibles si no es a través de internet), acabe convertido finalmente en libro? En este caso, este paso supone cerrar un círculo maravilloso: del papel al bit, y del bit al papel. Antes que matar al libro, internet parece mantener con él una curiosa y fructífera simbiosis...
¿Alguien se atreve a afirmar todavía que el libro está a punto de morir?
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Jesús S.
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12:43 a. m.
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Tags: blogs, ilustración, literatura
Para Francesco Careri, no sólo creamos paisaje llenando el territorio de objetos, sino también llenándolo de significados. La práctica de otorgar un sentido simbólico al medio que nos rodea se remonta a tiempos remotos en la historia de la humanidad. Uno de los ejemplos más antiguos (y a la vez más originales) que ha persistido hasta nuestros días es el caso de los aborígenes australianos y su walkabout:
"El walkabout es el sistema de recorridos a través del cual los pueblos de Australia han cartografiado la totalidad del continente. Cada montaña, cada río y cada pozo pertenecen a un conjunto de historias/recorridos -las vías de los cánticos (o songlines)- que, entrelazándose constantemente, forman una única "historia del Tiempo del Sueño (Dreamtime)", que es la historia de los orígenes de la humanidad. Cada recorrido va ligado a un cántico, y cada cántico va ligado a una o más historias mitológicas ambientadas en el territorio. Toda la cultura de los aborígenes australianos -transmitida de generación en generación a través de una tradición oral todavía activa- se basa en una compleja epopeya mitológica formada por unas historias y unas geografías que ponen el énfasis en el propio espacio. A cada vía le corresponde su propio cántico, y el conjunto de las vías de los cánticos forma una red de recorridos errático-simbólicos que atraviesan y describen el espacio como si fuera una guía cantada. Es como si el Tiempo y la Historia fuesen reactualizados una y otra vez "al andarlos", al recorrer una y otra vez los lugares y los mitos ligados a ellos, en una deambulación musical que es a la vez religiosa y geográfica."
(La imagen que acompaña el post es una obra de Phylis Thomas; la encontré aquí)
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Jesús S.
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6:42 p. m.
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Tags: otras geografías
Estoy leyendo Walkscapes. El andar como práctica estética, de Francesco Careri. Puedo discrepar de algunas de las ideas que Careri sostiene sobre el paisaje o sobre la ciudad, pero estos desencuentros no hacen sino aumentar la innegable potencia inspiradora del libro: me obligan a afrontar nuevas perspectivas de análisis, me fuerzan a repensar lo que ya daba por sabido añadiendo nuevos matices y asumiendo otros puntos de vista.
En Walkscapes, Careri recoge el testigo de dadaístas, surrealistas y situacionistas, y nos incita a deambular por la ciudad actual, a perdernos sin rumbo fijo en el dédalo urbano; caminar por las calles y los espacios abiertos saliéndonos de los recorridos preestablecidos, huyendo de nuestra ruta habitual: esta es la única vía para encontrarnos con ese territorio nómada que se esconde en los intersticios de la ciudad sedentaria. Los espacios transitorios, impensados e imprevistos, que en su día los dadaístas calificaban de banales y los surrealistas identificaban como el inconsciente de la ciudad, constituyen la cara oculta y desconocida del paisaje urbano, la imagen inversa de los no-lugares descritos por Augé: mientras que un no-lugar (un aeropuerto, un espacio comercial) está diseñado intencionadamente para ser un espacio impersonal, donde el significado y la identidad se diluyen en aras de la eficiencia y la seguridad, el espacio nómada es un espacio indefinido, no planificado, pero al mismo tiempo cargado de sentido. El retrato de la ciudad actual está incompleto sin la toma en consideración de su otro yo, constituido por lo que Careri llama las "amnesias urbanas".
"Las transformaciones, los desechos y la ausencia de control han producido un sistema de espacios vacíos (...) que pueden ser recorridos caminando a la deriva, como en los sectores laberínticos de la New Babylon de Constant: un espacio nómada ramificado como un sistema de veredas urbanas que parece haber surgido como producto de la entropía de la ciudad, como uno de los futuros abandonados descritos por Robert Smithson. Entre los pliegues de la ciudad han crecido espacios de tránsito, territorios en constante transformación a lo largo del tiempo. En estos territorios es posible superar, en estos momentos, la separación milenaria entre los espacios nómadas y los espacios sedentarios."
Las imágenes que acompañan el post son obra de esperantonia. Más, muchas más fotos que recogen el espíritu de la exploración urbana, en estos pools de flickr: Urbex, Urban Decay, Urban Fragments.
Escrito por
Jesús S.
a las
2:30 p. m.
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En Historia de un libro raro, Luigi Serafini desvela al periodista Francesco Manetto el misterio del famoso Codex Seraphinianus. Detrás de ese imaginario extraño y deslumbrante y de ese lenguaje indescifrable no se escondía ninguna influencia extraterrestre, como sugerían algunos, ni complicados juegos matemáticos, como apuntaban otros.
El secreto era, simplemente, que no había secreto. Lo único que había que hacer era mirar el Códex con los ojos de un niño: "para descifrar el lenguaje no sirve de nada saber leer. Sólo hay que ser niño, o volver a ser pequeño. Si hubiera tenido un Codex a los cinco años habría sido feliz."
Escrito por
Jesús S.
a las
10:27 p. m.
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Tags: arte, espejismos
Paisajes urbanos desolados, impersonales, vacíos...
... que esconden microscópicas explosiones de vida
Ciudades que parecen meros decorados (lo son)...
... y vidas que parecen meros simulacros (o no)
Una bonita metáfora visual sobre la vida en la ciudad, Urban Fiction, de la artista china Xing Danwem. No dejen de leer sus reflexiones.
(Robado, con permiso, de Efímera)
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Jesús S.
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8:24 p. m.
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Tags: arte, fotografía, naturaleza y ciudad, otras geografías